Un
tipo especial y peculiar de hadas son las Odinas, también conocidas como doncellas
del agua. De las leyendas nórdicas se sabe que poseen belleza infinita,
comúnmente nocturnas y soñadoras, en su mayoría son pequeñas salvo tipos
especiales (Dama del lago y la Dama blanca), de facciones finas y con el don
especial de rejuvenecer cada que acaba un día; en el crepúsculo pero solo si se encuentran en el lago, rio o habitad de
pertenencia original y si rompieran esta regla y abandonaran dicho lugar perderán
la protección y juventud otorgada por el mismo dios Odin.
Son
hijas de Odín, fueron concebidas por él y Gna, sirvienta de Frigg (esposa de
Odin). Al ser descendientes de un dios tienen un gran poder e importancia en el
mundo espiritual pero también poseen
muchos defectos y maldiciones atribuidas gracias a sus enemigos, en especial
Frigg. Los poderes de estas hadas decrecen notablemente los todos los días
viernes (Friday viene de la antigua lengua anglosajona y significa Frigg), por
lo que están desprotegidas y vulnerables a cualquier ataque lascivo de
extraños, en cambio tienen más poder los días miércoles por ser protegidas del
dios mayor (De Wotan u Odín en anglosajón y deriva en inglés como Wendsday).
Las
hadas no solo son dotadas de bondades y virtudes como se sabe, también tienen
una parte oscura en su ser, uno de sus principales defectos recae en ser seres
terriblemente envidiosas y vengativas si se les hiere de manera desconsiderada.
En
los antiguos pueblos que estaban cerca de cualquier lago o rio se tenía una
tradición muy arraigada, la cual, consistía en dejar por las noches una vasija
llena de leche afuera de la puerta de cada hogar para que las hadas no se
sintieran ignoradas y ofendidas a caer la noche, algunas de estas tradiciones
se han conservada a lo largo de los años. Cuando el nuevo mundo se pobló de
humanos nórdicos, escandinavos, irlandeses y demás del norte de Europa se
perdieron muchos de estas costumbres, pero al igual que los dioses nórdicos,
las hadas del agua perdieron poder al ser olvidadas por mucha gente lo cual
disminuyo su espíritu.
Aun
en nuestros días, por designios de los cuentos y leyendas antiguas no falta
alguna pequeña niña ucraniana que por las noches sale a dejar leche para que las hadas no se sientan menospreciadas.
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